lunes, 9 de junio de 2014

Yo llevaba mi bufanda de siempre

Yo llevaba mi bufanda de siempre, la que me compró mi padre la primera vez que me llevó al campo del Sevilla con once años, la que me a acompañado durante todos los partidos a los que he asistido (que no han sido pocos), mi hermano una correspondiente a nuestra peña y mi madre, una que no podía faltar en la celebración, la bufanda que pertenecía a mi tío, la que me llevé en ese primer partido con el Compostela y en el que aún jugaba Suker... pero esa bufanda no me pertenecía a mi, tenía su dueño, por eso mi padre me compró la otra.

Ustedes dirán que es un cacho de trapo con muchos años... yo digo que es un símbolo con mucha historia y mucho sentimiento de una persona que aunque no podía caminar, no se perdía ni un partido... de una persona que se quedó con las ganas de llevar a su sobrina por primera vez al campo de fútbol que tantas alegrías le dio y ese símbolo con el espíritu de mi tío no podía faltar en el partido más importante de los 100 años de nuestro Sevilla...

Nos reunimos con más amigos, pillamos sitio y tocaba saludar a los hinchas que había allí, a la primera sin duda a la persona que me acompañó en esas 6 temporadas que nos pasamos viendo partido tras partido los sábados y domingos... no podía ser de otra manera, ella tenía que estar ahí a mi lado, Tere no podía faltar.... luego el presidente de la peña (no paró de darme abrazos durante toda la noche), los directivos, más amigos, todo era una fiesta... música de fondo, la gente cantando, tambores y bombos y como el famoso pito o claxon que no puede faltar en un partido de fútbol, algunos de llevaron el claxon de un camión y casi nos deja sordos...

Comienza el partido y los nervios van llegando... hasta ese magnifico gol de Luis Fabiano... nadie se esperaba que Fabiano marcara nadie, menos mi amigo Antonio Miguel, que decía que marcaría y así que me fui corriendo en busca de él a celebrarlo...
Los nervios van creciendo y la primera parte se acaba entre tokes de teléfono de mis vecinas, amigas y sms deseándome suerte... llegan mis amigas y se unen a la fiesta... están entusiasmadas, eran hinchas por una noche, incluso se sabían las canciones que salían de las gargantas de los centenares de aficionados que se congregaron allí...

Comienza el segundo tiempo, el Boro empieza apretar, lo mismo que me aprieta a mi el corazón con cada llegada... llegan los primeros cornets, no quiero ni mirar, mi bufanda me cubre los ojos... la respiración se me acelera y cuando menos lo esperábamos... gooooooool de Maresca.... la gente subida en los asientos, todos abrazándose con todos, mi madre dando saltos y gritos (nunca imagine que lo haría), saca la bufanda de mi tío que hasta ahora permanecía guardada... este va por ti tito... y comienza a agitarla... ya no la guardo más... y llego el tercero y el cuarto.... nadie se sentaba, todo el mundo encima de los asientos, mis amigas se vienen un busca mía a cantar juntas y.... final del partido....

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